El próximo martes 29 de noviembre se llevará a cabo la elecciones para rectores en toda la provincia del Chaco. Desde nuestro humilde instituto de Nivel terciario de Pampa del Infierno de postulan dos listas: por un lado la 201 que lleva como candidata a Alejandra Herrera y como suplente a Debora Velasco; por la otra acera tenemos como candidata a La actual rectora Norma Marinoff, que tiene como compañera de fórmula a Yolanda Perez, todas actuales profesoras de la institución.
Es la primera vez que en nuestra provincia se eligen rectores con esta forma electiva ya que desde siempre se eligieron por concurso de oposición y antecedentes. Evidentemente el gobierno está moviendo piezas para cambiar rostros en el escenario educativo, teniendo en cuenta que existen rectores con muchos años en el cargo y se pretende dar aire a gestiones muy relajadas , lo cual para nada desprestigia a gestiones muy valiosas a lo largo de estos años.
En nuestra institución la cosa aparentemente esta dividida, ya que ambas listas proponen cosas interesantes: por un lado la profesora Marinoff lleva un mensaje de Transparencia y gestión responsable, experiencia en el cargo, aunque voces le endilguen su poca apertura, su hermeticidad ante algunas situaciones; la profesora Herrera propone gestión dinámica, compromiso, apertura ante reclamos de alumnos, solución ante conflictos serios y recambio en la gestión.
Todos de alguna manera estamos involucrados en este proceso y tendremos parte de responsabilidad en la decisión final; existe un importante caudal de votos que provendrá de los ex-alumnos que hoy transitan instituciones del medio y donde la mayoría tiene afinidad con la actual rectora. Aun así el consenso entre los alumnos está de parte de la profesora Herrera.Lo cierto es que gane uno u otro candidato, esperemos que sea para bien y para reforzar el prestigio de una institución que se ocupa de formar docentes y a futuras personas.Que se sienta este compromiso a la hora de pensar en el voto.
REVOLUCIÓN
"Consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos..."
viernes, 25 de noviembre de 2011
martes, 15 de noviembre de 2011
VERSOS DE TRADICIÓN
¡Atención pido al silencio
y silencio a la atención!
Que voy en esta ocasión
si los presentes me escuchan
a contarles que la historia
es fértil en tradición.
Hoy los tiempos han cambia'o
les digo y entiendanló
la justicia, dignidad, valor...
se compran en cada esquina
se ofrecen en las vitrinas
ya la moral se ha marchao.
Nuestro tema hoy es Tinelli
gran hermano, que se yo...
el culto a la gran razón
pa'lgun lugar se me ha ido
andamos medios perdidos
como gaucho sin caballo.
Valoramos cosas raras
como "Hallowen",el "arbolito"
sin darnos cuenta, "tontitos"
que esos inventos yanquis
nos han estrabiao, y ya casi
dejamos de ser argentino.
Festejamos a "Santa Closs"
montado en ese trineo
armamos un árbol de invierno
en pleno verano argentino
busquen nieve yo les digo
aquí en diciembre en el chaco.
La tradición argentina
las costumbres de este suelo
son el asado con cuero
torta y mate cimarrón
no me vengan con "chandón"
que aquí tomamos el tinto.
Yo amo la chacarera
el tango, el chamamé
soy argentino, entiendanmé
y deploro lo extranjero
que arma cucha en otro "aujero"
y los tontos lo acetamos.
La tradición son los viejos
que nos dejan su legado
los hijos que aprenden claro
a valorar nuestra historia
rescatan con la memoria
a nuestro terruño amado.
Valoremos a lo nuestro
nuestro pueblo, nuestra gente
tengamos siempre presente
que la clave del progreso
debe estar en el respeto
a lo simple y cotidiano.
Y ya para despedirme
de ustedes claros oyentes:
la tradición es un puente
que nos vuelve mas hermanos
no dejen de da la mano
a quienes amigos sienten.
F.M.
y silencio a la atención!
Que voy en esta ocasión
si los presentes me escuchan
a contarles que la historia
es fértil en tradición.
Hoy los tiempos han cambia'o
les digo y entiendanló
la justicia, dignidad, valor...
se compran en cada esquina
se ofrecen en las vitrinas
ya la moral se ha marchao.
Nuestro tema hoy es Tinelli
gran hermano, que se yo...
el culto a la gran razón
pa'lgun lugar se me ha ido
andamos medios perdidos
como gaucho sin caballo.
Valoramos cosas raras
como "Hallowen",el "arbolito"
sin darnos cuenta, "tontitos"
que esos inventos yanquis
nos han estrabiao, y ya casi
dejamos de ser argentino.
Festejamos a "Santa Closs"
montado en ese trineo
armamos un árbol de invierno
en pleno verano argentino
busquen nieve yo les digo
aquí en diciembre en el chaco.
La tradición argentina
las costumbres de este suelo
son el asado con cuero
torta y mate cimarrón
no me vengan con "chandón"
que aquí tomamos el tinto.
Yo amo la chacarera
el tango, el chamamé
soy argentino, entiendanmé
y deploro lo extranjero
que arma cucha en otro "aujero"
y los tontos lo acetamos.
La tradición son los viejos
que nos dejan su legado
los hijos que aprenden claro
a valorar nuestra historia
rescatan con la memoria
a nuestro terruño amado.
Valoremos a lo nuestro
nuestro pueblo, nuestra gente
tengamos siempre presente
que la clave del progreso
debe estar en el respeto
a lo simple y cotidiano.
Y ya para despedirme
de ustedes claros oyentes:
la tradición es un puente
que nos vuelve mas hermanos
no dejen de da la mano
a quienes amigos sienten.
F.M.
viernes, 16 de septiembre de 2011
¿A quién votamos el domingo?
El próximo domingo votamos nuevamente.Como ciudadano de este querido y humilde pueblo.Sueño con ver un Avia Terai distinto, pujante, progresivo pero sin perder el sentimiento de pueblo que hace que todos nos conozcamos, nos saludemos,vivamos.He revisado la lista de candidatos:más de lo mismo.Tenemos cuatro listas: la del señor Jorge Luis Canteros,lista oficial del Chaco merece más; Un frente organizado por el actual intendente señor Héctor René Pallares; el joven Sergio Zaracho, enfermero universitario, que propone una alternativa ante estos dos candidatos primeros;estos tres candidatos llevan como gdor. a Milton Capitanich; y por último está el candidato de la U.C.R. doctor Miguel Ángel Fortín. no quiero sonar a pesimista pero con todo el respeto que se merecen estos señores, a mi criterio ninguno reúne los requisitos de jefe comunal adecuado a las necesidades de este pueblo.Bueno, podríamos decir que el señor Pallares es el único que ya tiene una experiencia política interesante al frente del municipio seguido de atrás por el señor Canteros, también jefe comunal durante un periodo;los otros dos, Zaracho y Fortín están haciendo su primeras armas pero les falta.Nuestro pueblo necesita de personas que la amen desde aspectos mas sinceros, mas espirituales; es cierto que en política necesitamos de hechos concretos pero que esos hechos redunden en el beneficio equitativo, y no solo en una parte de la población, los amigos y parientes. Yo soy de las personas que no conciben que un candidato o un jefe de gno. pueda llevar adelante acciones y paralelamente omitir hechos que son secretos a voces, no soy de los que dice:"...que robe pero que haga algo...".Yo no quiero corrupción, quiero acciones claras, y si eso es mucho pedir que pase el siguiente...Actualmente circulan por internet denuncias de mal gusto desde todos los rincones, y hacia varias personas, todas involucradas en actos de corrupción, y lo malo es que ninguno sale a negar tales denuncias...revolean la media. Mi pueblo azul a veces se viste de gris. Y cuando las elecciones( ese acto libre tantas veces buscado, deseado por las masas) deberían ser un canto a la demmocracia, hoy están bastardeadas, rebajadas a la más vil de las mercancías, en un mostrador del "tomá y dame". Señores, señoras, personas que todavía creen que todavía se puede hacer politica sin mentir, sin tocar lo ajeno, el domingo tenemos un desafío que debemos asumir, no votemos en blanco porque eso no sirve, solo analicemos con sentido comun, con respeto, pensando no solo en nosotros sino en los que vienen detrás, porque ellos serán quienes disfruten o sufran las consecuencias de nuestra decisión. Adelante y suerte.
sábado, 30 de julio de 2011
UN PROYECTO INTERESANTE CON ALUMNOS DE 3° AÑO DEL PROFESORADO DE HISTORIA
En los primeros días de julio del año 2011, en el Instituto de Nivel Terciario de Pampa del Infierno, en el marco de un Proyecto de mejora de Prácticas docentes, un grupo de alumnos de 3° año del Profesorado en Historia con la coordinación del docente Fabián Mancilla coordinó la construcción de una gacetilla curiosa, en la cual figuran, entre otras cosas, resúmenes de monografías, opiniones, artículos sobre libros, poemas, etc.La iniciativa resultó todo un éxito y se lograron imprimir casi 30 ejemplares de la publicación.Se aclara que participaron también alumnos de otras carreras y de otros cursos el profesorado como Mariana Santillán Vera, alumna de 4° año de Historia, Gerardo Fernandez, alumno de 1° año de Historia y La prof. Mirta Bakun,docente que dicta Literatura en el Profesorado para el Nivel Primario.En Próximos números publicaremos artículos que han quedado en el tintero, tanto de alumnos como docentes.
EL CORRAL DE CAZA
El jesuita Pedro Lozano, 1° historiador del Chaco, fue quien dio la versión más difundida y verosímil, hasta hoy, por la que se considera el nombre de la región como palabra de neta procedencia quechua.
La realización de un chacú demandaba el encuentro excepcional de clanes y de tribus: una abigarrada concurrencia que era preciso celebrar. La idea de “junta de naciones” debió ser intrínseca de CHACU. Y la impresión de juergas inolvidables se habrá derivado como parte inevitable de la cacería. El sistema fue la caza, el contenido fue el festival.
Este tipo de caza era muy divertida para el pueblo y la realizaban con un gusto enorme; si los CHACUS hubieran sido una carga pública, una obligación, los aborígenes habrían abandonado su práctica apenas desaparecida la organización estatal del Tahuantinsuyo. CHACO significa también, además de cacería, rodeo de haciendas, talado de bosques, tacurúes. La etimología de este nombre, CHACO, indica la multitud de naciones que pueblan esta región. Cuando salen a cazar, los aborígenes juntan de varias partes las vicuñas y guanacos; aquella muchedumbre junta se llama CHACU, que los españoles han corrompido en CHACO.
Fabián Mancilla
Fuente: “El Chaco Gualamba” de Ramón de Las M. Tissera
La realización de un chacú demandaba el encuentro excepcional de clanes y de tribus: una abigarrada concurrencia que era preciso celebrar. La idea de “junta de naciones” debió ser intrínseca de CHACU. Y la impresión de juergas inolvidables se habrá derivado como parte inevitable de la cacería. El sistema fue la caza, el contenido fue el festival.
Este tipo de caza era muy divertida para el pueblo y la realizaban con un gusto enorme; si los CHACUS hubieran sido una carga pública, una obligación, los aborígenes habrían abandonado su práctica apenas desaparecida la organización estatal del Tahuantinsuyo. CHACO significa también, además de cacería, rodeo de haciendas, talado de bosques, tacurúes. La etimología de este nombre, CHACO, indica la multitud de naciones que pueblan esta región. Cuando salen a cazar, los aborígenes juntan de varias partes las vicuñas y guanacos; aquella muchedumbre junta se llama CHACU, que los españoles han corrompido en CHACO.
Fabián Mancilla
Fuente: “El Chaco Gualamba” de Ramón de Las M. Tissera
LA TORMENTA
El calor había sido impiadoso ese día, se despachó con 45 grados a eso de las tres de la tarde, pero claro es una temperatura normal en el Chaco y aquí ya nadie se asombra. La abuela había dicho “esta noche tenemos tormenta”…y cuando los viejos hablan hay que creerles. Por la tarde comenzaron a aparecer los primeros nubarrones hacia el sur anunciando lo que la mayoría ya sabía: esta noche habría tormenta y de las bravas.
En la casa comenzaron los preparativos para recibir a la famosa “Santa Rosa”; mamá tapó sus plantas, acomodó los perros en el fondo ordenándoles sus cuchas y entró la ropa que había lavado por la siesta; detrás de la medianera pudimos observar como don Antonio clavaba el hacha en el suelo, justo en el medio de una cruz hecha con el mismo filo y como conjuro contra lo que se avecinaba. Me asombraba enormemente observar como cada vez que había tormenta, los hechos y situaciones se repetían puntillosamente, como una sagrada tradición. De repente el viento comenzó a soplar más fuerte, nubes de tierra comenzaron a ganar el pueblo y se oyeron golpes de puertas y ventanas que se cerraban precipitadamente. La furia ventosa recrudeció en cuestión de segundos y se oyeron sonidos de todo tipo a lo largo y a lo ancho del pueblo. En casa, todos comenzaron a ensayar la señal de la cruz, síntoma del temor que se apoderaba de sus cuerpos y de sus mentes, se oían gemidos y cuchicheos que me hacían pensar en un cura gangoso, en alguien tratando de ensayar una oración que desconocía. Y ya todo fue caos.
Por las calles corren desbocados dos niños y un perro los sigue a corta distancia, los llamo pero no me prestan atención, quizás el miedo los vuelve sordos, quizás el viento me robe la voz. Camino lentamente, sin miedo, entre chapas y objetos desperdigados por las calles. No sé porque pero una botas al frente de una casa me remiten a la reciente Guerra de Malvinas, ese conflicto incomprensible, a las todavía frescas lagrimas, a los soldados muertos y al dolor de la derrota. Creo que esto es un tornado ¿cierto mamá que es un tornado? Madre, pensé que estabas junto a mí, bueno es comprensible que todos se hayan encerrado, solo a un loco como yo se le ocurre andar en medio del viento, con esta tormenta. Son terribles estos tornados, desde que vivo en Avia Terai no recuerdo haber escuchado que haya pasado uno, creo que es el primero. Aunque parezca tonto siempre esperé este momento para desafiar al peligro, me gusta la adrenalina en el cuerpo, las situaciones límites, lo extremo, mamá se enoja por eso. Sigo caminando y dos hombres con sus bicicletas a la par luchan contra el viento testarudo que les intenta franquear el paso; imagino a sus esposas e hijos sufriendo por su ausencia, palpitando detrás de una puerta que lucha por no ceder ante el viento. Mi pueblo azul es único pero a veces se torna gris, de magnesio como hoy, como si todas las cosas y los objetos hayan sido bañados por plomo derretido. No sé porqué, pero no siento miedo, no estoy cansado, me siento tan liviano como si tuviera veinte años, el fuerte viento apenas me toca y parezco un titán desafiando a los dioses. Es tiempo de regresar a casa, el pueblo ha quedado hecho una ruina, arboles caídos por doquier, autos volcados, llantos a lo lejos, horizontes de gemidos y gritos desgarrados… Una muchedumbre se agolpa frente a casa, autos conocidos y cercanos, algunos sollozos…
Los dos muchachos cabizbajos perdían la vista en el suelo. El famoso profesor, aquel que había sido formador de varias generaciones de alumnos, se mantenía parado junto a su auto con la vista y la mente extraviada vaya a saber uno en que pensamientos. Nadie de los presentes podía entender el viaje trágico de aquella alfombra de cinc, verdugo ágil y frío que, caprichosamente, robó los sueños amplios y generosos de aquél amante de lo extremo.
Fabián, lunes 25 julio 2011
Este es uno de los últimos cuentos que escribí y, como la mayoría de ellos, tiene como contexto a mi querido pueblo.
En la casa comenzaron los preparativos para recibir a la famosa “Santa Rosa”; mamá tapó sus plantas, acomodó los perros en el fondo ordenándoles sus cuchas y entró la ropa que había lavado por la siesta; detrás de la medianera pudimos observar como don Antonio clavaba el hacha en el suelo, justo en el medio de una cruz hecha con el mismo filo y como conjuro contra lo que se avecinaba. Me asombraba enormemente observar como cada vez que había tormenta, los hechos y situaciones se repetían puntillosamente, como una sagrada tradición. De repente el viento comenzó a soplar más fuerte, nubes de tierra comenzaron a ganar el pueblo y se oyeron golpes de puertas y ventanas que se cerraban precipitadamente. La furia ventosa recrudeció en cuestión de segundos y se oyeron sonidos de todo tipo a lo largo y a lo ancho del pueblo. En casa, todos comenzaron a ensayar la señal de la cruz, síntoma del temor que se apoderaba de sus cuerpos y de sus mentes, se oían gemidos y cuchicheos que me hacían pensar en un cura gangoso, en alguien tratando de ensayar una oración que desconocía. Y ya todo fue caos.
Por las calles corren desbocados dos niños y un perro los sigue a corta distancia, los llamo pero no me prestan atención, quizás el miedo los vuelve sordos, quizás el viento me robe la voz. Camino lentamente, sin miedo, entre chapas y objetos desperdigados por las calles. No sé porque pero una botas al frente de una casa me remiten a la reciente Guerra de Malvinas, ese conflicto incomprensible, a las todavía frescas lagrimas, a los soldados muertos y al dolor de la derrota. Creo que esto es un tornado ¿cierto mamá que es un tornado? Madre, pensé que estabas junto a mí, bueno es comprensible que todos se hayan encerrado, solo a un loco como yo se le ocurre andar en medio del viento, con esta tormenta. Son terribles estos tornados, desde que vivo en Avia Terai no recuerdo haber escuchado que haya pasado uno, creo que es el primero. Aunque parezca tonto siempre esperé este momento para desafiar al peligro, me gusta la adrenalina en el cuerpo, las situaciones límites, lo extremo, mamá se enoja por eso. Sigo caminando y dos hombres con sus bicicletas a la par luchan contra el viento testarudo que les intenta franquear el paso; imagino a sus esposas e hijos sufriendo por su ausencia, palpitando detrás de una puerta que lucha por no ceder ante el viento. Mi pueblo azul es único pero a veces se torna gris, de magnesio como hoy, como si todas las cosas y los objetos hayan sido bañados por plomo derretido. No sé porqué, pero no siento miedo, no estoy cansado, me siento tan liviano como si tuviera veinte años, el fuerte viento apenas me toca y parezco un titán desafiando a los dioses. Es tiempo de regresar a casa, el pueblo ha quedado hecho una ruina, arboles caídos por doquier, autos volcados, llantos a lo lejos, horizontes de gemidos y gritos desgarrados… Una muchedumbre se agolpa frente a casa, autos conocidos y cercanos, algunos sollozos…
Los dos muchachos cabizbajos perdían la vista en el suelo. El famoso profesor, aquel que había sido formador de varias generaciones de alumnos, se mantenía parado junto a su auto con la vista y la mente extraviada vaya a saber uno en que pensamientos. Nadie de los presentes podía entender el viaje trágico de aquella alfombra de cinc, verdugo ágil y frío que, caprichosamente, robó los sueños amplios y generosos de aquél amante de lo extremo.
Fabián, lunes 25 julio 2011
Este es uno de los últimos cuentos que escribí y, como la mayoría de ellos, tiene como contexto a mi querido pueblo.
domingo, 26 de junio de 2011
* EL VALOR DE LA DIGNIDAD *
Siempre me ha rondado por la cabeza el tema de la dignidad. Dignidad, que palabra. Suena tan simple pero sin embargo esta encierra una profundidad conmovedora. Creo que las personas ponemos en juego esta situación, la de la dignidad, a cada momento de nuestra vida y ella condiciona decididamente nuestra personalidad y nuestra forma de vida.
Vivimos en una sociedad actual donde las convicciones y los ideales brillan por su ausencia, donde los valores y las virtudes se han reducido a la más vil de las mercancías: el árbol de la fidelidad se lo ha talado a golpes de falo, donde las banderas de las convicciones políticas son subastadas en un cuarto secreto y al mejor postor, y donde la amistad, ese don tan preciado y olvidado, es proporcional a lo abultado de los bolsillos y de las dádivas. Es tan difícil ya discernir lo bueno de lo malo, tan difuso, que pensaba:"hoy ser transgresor es cumplir con las leyes”.
Si señores, es así y no soy pesimista. Estamos en el mundo del revés como decía nuestra querida María Elena, patas arriba como afirma Galeano. Pero ojo, todavía por suerte existen personas dignas. Existen y son pequeños y grandes héroes anónimos y famosos que luchan día a día por ser dignos, por mantener el honor de la palabra, por sostener el valor de una promesa. Y al decir esto recuerdo a aquella obesa prostituta del cuento de Guy de Maupassant que ofrenda su dignidad para obtenerla para siempre; al Che diciendo al soldado que lo va a matar “Mírame a la cara porque ahora vas a ver como muere un hombre”, a Rodolfo Walsh escribiendo la carta abierta a la junta militar y aceptando con coraje y entereza las balas homicidas de aquella oscura época; pienso en aquella persona que guardo unas revistas por más de diez años para devolvérselas a su dueño diciendo “aquí están, las que me prestaste” o en aquel viejo pescador de Hemingway que lucha denodadamente contra un pez y contra su destino. Escenas como estas son las que me dicen que todavía es posible seguir creyendo, que todavía valen (vaya si no) las palabras, los ideales y las convicciones.
Vivimos en un pueblo azul (recordando a Gieco), un pueblo al que amo enormemente y al que nunca me atrevería a abandonar, pero el que muchas veces se torna gris, ignorante y permisivo. Los que soñamos con ser dignos de la sociedad en que vivimos debemos bregar y apostar por el saber, por las convicciones profundas, por la cultura, pues un pueblo que se aleja de esto está condenado a ser permanentemente un feudo, a reptar por el llano de la mediocridad. Y la cuestión muchas veces (y aquí es bueno traer el pensamiento de Jauretche) no está en cambiar de collar sino en dejar de ser perros. Es importante pensar por nosotros mismos, aprender a decir NO a aquellos que deciden por nosotros, a hacer valer nuestras ideas y pensamientos. Eso es dignidad. Aprendamos a vivir sin la caridad, porque esta es humillante, pues se ejerce siempre desde aquel que está arriba; la solidaridad, en cambio es horizontal e implica que todos se respetan entre sí. Y es bueno saber que aquellos que más invocan la revolución, el cambio y la dignidad, son los que menos pelean por ellas. Si muchas veces estuve agazapado fue para no caer en el sacrificio estéril, pues en estas situaciones debemos aprender a tener la cabeza fría y el corazón caliente. Ojalá nos demos cuenta a tiempo.
Vivimos en una sociedad actual donde las convicciones y los ideales brillan por su ausencia, donde los valores y las virtudes se han reducido a la más vil de las mercancías: el árbol de la fidelidad se lo ha talado a golpes de falo, donde las banderas de las convicciones políticas son subastadas en un cuarto secreto y al mejor postor, y donde la amistad, ese don tan preciado y olvidado, es proporcional a lo abultado de los bolsillos y de las dádivas. Es tan difícil ya discernir lo bueno de lo malo, tan difuso, que pensaba:"hoy ser transgresor es cumplir con las leyes”.
Si señores, es así y no soy pesimista. Estamos en el mundo del revés como decía nuestra querida María Elena, patas arriba como afirma Galeano. Pero ojo, todavía por suerte existen personas dignas. Existen y son pequeños y grandes héroes anónimos y famosos que luchan día a día por ser dignos, por mantener el honor de la palabra, por sostener el valor de una promesa. Y al decir esto recuerdo a aquella obesa prostituta del cuento de Guy de Maupassant que ofrenda su dignidad para obtenerla para siempre; al Che diciendo al soldado que lo va a matar “Mírame a la cara porque ahora vas a ver como muere un hombre”, a Rodolfo Walsh escribiendo la carta abierta a la junta militar y aceptando con coraje y entereza las balas homicidas de aquella oscura época; pienso en aquella persona que guardo unas revistas por más de diez años para devolvérselas a su dueño diciendo “aquí están, las que me prestaste” o en aquel viejo pescador de Hemingway que lucha denodadamente contra un pez y contra su destino. Escenas como estas son las que me dicen que todavía es posible seguir creyendo, que todavía valen (vaya si no) las palabras, los ideales y las convicciones.
Vivimos en un pueblo azul (recordando a Gieco), un pueblo al que amo enormemente y al que nunca me atrevería a abandonar, pero el que muchas veces se torna gris, ignorante y permisivo. Los que soñamos con ser dignos de la sociedad en que vivimos debemos bregar y apostar por el saber, por las convicciones profundas, por la cultura, pues un pueblo que se aleja de esto está condenado a ser permanentemente un feudo, a reptar por el llano de la mediocridad. Y la cuestión muchas veces (y aquí es bueno traer el pensamiento de Jauretche) no está en cambiar de collar sino en dejar de ser perros. Es importante pensar por nosotros mismos, aprender a decir NO a aquellos que deciden por nosotros, a hacer valer nuestras ideas y pensamientos. Eso es dignidad. Aprendamos a vivir sin la caridad, porque esta es humillante, pues se ejerce siempre desde aquel que está arriba; la solidaridad, en cambio es horizontal e implica que todos se respetan entre sí. Y es bueno saber que aquellos que más invocan la revolución, el cambio y la dignidad, son los que menos pelean por ellas. Si muchas veces estuve agazapado fue para no caer en el sacrificio estéril, pues en estas situaciones debemos aprender a tener la cabeza fría y el corazón caliente. Ojalá nos demos cuenta a tiempo.
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